
Desde los íconos de París hasta los viñedos de Burdeos y la Costa Azul, Francia ofrece una riqueza cultural y natural inigualable. Descubre por qué este país ha sido la musa de tantos artistas con nuestra selección de las mejores ciudades para visitar y sus planes imperdibles.
1. París

París: El eterno encanto de la Ciudad de la Luz Ninguna ruta por Francia está completa sin su capital. Más allá de la obligada foto en la Torre Eiffel o la visita al Louvre, la verdadera magia de París se esconde en sus barrios: piérdete por las calles de Rue Cler, el histórico Marais o el vibrante Barrio Latino.
¿Cuándo ir? Nuestro consejo es el otoño. Evitarás las masas del verano y podrás disfrutar de eventos únicos como la Fête de la Gastronomie en septiembre o el delicioso Salon du Chocolat en octubre. El broche de oro: Para una experiencia inolvidable, despierta frente a la Dama de Hierro alojándote en el Hotel Plaza Athénée o en el Hôtel La Comtesse.
2. Ruan

Ruan: Un viaje al pasado en el corazón de Normandía A solo 90 minutos en tren de París, Ruan te recibe como un museo al aire libre. Es considerada una de las ciudades más bellas del país gracias a sus más de 2.000 casas de entramado de madera que sobreviven desde la Edad Media.
Tus pasos obligatorios: Camina por la Rue du Gros-Horloge para admirar su famoso reloj astronómico y alza la vista ante la Catedral de Nuestra Señora, cuyas agujas de hierro la convierten en la iglesia más alta de Francia. Historia viva: La ciudad está marcada por la figura de Juana de Arco. Visítala en primavera (mayo) para vivir el festival en su honor, justo cuando la ciudad florece. No dejes de visitar su museo y la iglesia dedicada a su memoria en el lugar de su martirio. Alojamiento top: Para completar la experiencia histórica, descansa en el lujoso Hotel de Bourgtheroulde, situado en pleno centro.
3. Burdeos

Burdeos: La Capital Mundial del Vino Gracias al tren de alta velocidad, puedes cambiar el paisaje de París por la elegancia de Burdeos en solo dos horas. Esta ciudad portuaria te seducirá con su arquitectura clásica, especialmente en la Place de la Bourse, donde se encuentra el famoso «Espejo de Agua» (Miroir d’eau), la piscina reflectante más grande del mundo y el spot perfecto para tus fotos.
Experiencia imprescindibles: Estás en la puerta de entrada a los viñedos más prestigiosos. Escápate al pueblo medieval de Saint-Émilion para una cata inolvidable. Si puedes, viaja en otoño: vivirás la magia de la vendimia y los festivales de la uva en primera persona. Descanso con estilo: Termina el día en hoteles boutique llenos de encanto como L’Hôtel Particulier o el exclusivo Yndo Hotel.
4. Niza

Niza: La Joya de la Costa Azul Niza es mucho más que una ciudad de playa; es el punto de partida estratégico para explorar la Riviera Francesa. Gracias a su excelente conexión de trenes, puedes desayunar aquí y pasar la tarde en joyas cercanas como Antibes o Villefranche-sur-Mer.
Tus imperdibles: Después de un baño en el Mediterráneo, sube a la Colina del Castillo (Colline du Château) para obtener la mejor panorámica de la ciudad. ¿Buscas algo único? Reserva un tour en bicicleta eléctrica y descubre los viñedos ocultos en las colinas costeras. ¿Cuándo ir? Septiembre y octubre son perfectos para disfrutar del clima sin multitudes. Si prefieres la fiesta, febrero es tu mes: el Carnaval de Niza llena las calles de carrozas, flores y ambiente festivo. Dónde dormir: Vive el glamour alojándote en el icónico Hotel Le Negresco o en Le Méridien Nice, ambos con vistas privilegiadas al famoso Paseo de los Ingleses.
5. Lyon

Lyon: El paraíso para tu paladar Situada estratégicamente entre Borgoña y la Provenza, y a menos de dos horas de París, Lyon ostenta con orgullo el título de Capital Gastronómica de Francia. Aquí, comer es una religión.
Tu ruta culinaria: No puedes irte sin probar los auténticos bouchons (bistrós tradicionales) o perderte en el famoso mercado Les Halles de Lyon Paul Bocuse, una meca de productos gourmet y estrellas Michelin. Qué más hacer: Baja la comida explorando el Vieux Lyon y sus misteriosos «traboules» (pasadizos secretos cubiertos). Además, su ubicación la convierte en la base perfecta para escapadas al Valle del Ródano o a los Alpes. Dónde dormir: Para estar en el centro de la acción, alójate en la zona de Presqu’île (la península entre los dos ríos). El Hotel Carlton Lyon o el Des Celestins son apuestas seguras de confort.
6. Dijon

Dijon: Mucho más que mostaza Como capital de la región de Borgoña, Dijon es una fiesta de sabores y arquitectura. Aquí, la historia se descubre caminando: sigue las famosas placas de bronce de la «Ruta de la Lechuza» en el suelo para recorrer sus elegantes edificios medievales sin perderte nada.
El paraíso del vino y la comida: Estás en tierra de vinos excepcionales, así que las catas son obligatorias. Pero el plato fuerte llega en noviembre con la Feria Internacional de Gastronomía, el momento perfecto para probar sus legendarios caracoles al vino y, por supuesto, la auténtica mostaza picante. Cuándo ir: El otoño es mágico aquí; el olor de la vendimia y el follaje dorado transforman la ciudad. Dónde dormir: Elige entre el lujo clásico del Grand Hotel La Cloche (recomendado por Michelin) o una experiencia histórica en el Appart’Hotel Odalys Les Cordeliers, un antiguo monasterio convertido en hotel.
7. Marsella

Marsella: Entre el puerto y las calas Con excelentes conexiones de tren desde toda Francia, Marsella es una parada obligatoria para quienes buscan algo diferente. Olvida la formalidad y abraza el caos encantador de su Puerto Viejo.
- El contraste: Después de explorar el arte urbano de Le Panier, escápate a la naturaleza. El Parque Nacional de Calanques ofrece paisajes costeros dramáticos perfectos para recorrer en bicicleta o barco.
- Cuándo ir: Octubre es el mes dorado: clima perfecto para actividades al aire libre y mucha música gracias al festival Fiesta des Suds.
- Alojamiento top: Para la mejor ubicación, elige el Hotel la Residence du Vieux Port o el Grand Hôtel Beauvau; ambos ofrecen vistas inigualables al corazón marítimo de la ciudad.
8. Rennes

Rennes: El alma vibrante de Bretaña A solo dos horas de París, Rennes te recibe con el auténtico estilo de vida bretón. Si te gusta el buen comer, este es tu lugar: la región regaló al mundo la crepe, así que es obligatorio degustarla acompañada de una sidra local.
Plan de fin de semana: Mézclate con los locales el sábado por la mañana en el famoso mercado de la Place des Lices, uno de los más grandes de Francia, y prueba las ostras frescas que llegan directo de la costa. Punto estratégico: Rennes es la base perfecta para explorar joyas cercanas como el mágico Monte Saint-Michel o la ciudad corsaria de Saint-Malo. Dónde dormir: Después de tanto paseo, relájate en hoteles boutique con spa de primer nivel como Le Saint-Antoine o el Balthazar Hôtel & Spa.

